El Sefer Torá milagroso

Un 20 de Mar Jeshvan de 5621, nacía Rabí Shalom Dovber, quinto Rebe de la dinastía de Jabad…

Para su cumpleaños número 37, el Rebe Rashab viajó para rezar frente a la sepultura de los Tzadikim (Justos). Entre los lugares a los que se dirigió, se encontraba la ciudad de Mezibuz, donde se encuentra la tumba de Rabi Israel Baal Shem Tov. Cuando en horas de la mañana, el Rebe Rashab entró a la sinagoga del Baal Shem Tov, ya habían concluido los minianim (grupos de 10 personas para rezar) de la plegaria matutina “Shajarit”, y la mayoría de la gente ya se proponía a seguir su camino.
De pronto el Rebe vio que en uno de los rincones del templo, había un anciano envuelto aun en su Talit y con sus Tefilín colocados sentado en uno de los bancos, rodeado por un grupo de hombres que presta suma atención a su relato.
El nombre de aquel anciano era Rabi Tuvia Leib, el bedel. Era tan anciano que no tenía fuerza de limpiar las instalaciones del templo, siquiera de quitar el polvo con un trapo… pues entonces ¿por qué era llamado con el titulo de honor, de ser el Shamash del templo de Rabi Israel Baal Shem Tov? – Debido a que Rabi Tuvia pasaba todas las horas del día en la sinagoga, estudiando Torá y rezando.
Otro gran honor poseía Rabi Tuvia, y era el privilegio de ser el nieto de Rabi Iosef Tzvi, el hombre que había asistido personalmente al Baal Shem Tov, durante sus últimos diez años de vida…
En estos días el templo del Baal Shem Tov estaba viejo y bastante destruido. Las paredes despintadas, el techo roto, los bancos viejos y algunas de las mesas se balanceaban; todo el edificio parecía estar a punto de derrumbarse.
La comunidad del templo, en su mayoría ancianos y pobres, no tenía dinero para afrontar los gastos de su refacción, mientras que a las personas adineradas de la ciudad de Mezibuz no les interesaba.
Rabi Tuvia, el Shamash y los ancianos del templo, sufrían mucho ante esta situación pero no sabían que hacer.
Cierto día se reunieron para tratar nuevamente el tema de la reparación, cuando Rabí Tuvia, el Shamash declaró: – Si no reparamos el templo, habrá una catástrofe en la ciudad! Tengo la certeza que mientras el templo está en pie, la ciudad también lo estará, mas si Di-s nos libre, el templo se derrumba, lo mismo sucederá con Mezibuz .
Uno de los bedeles del templo sugirió retirar del arca “El Sefer Torá (Rollo de Torá) Milagroso” para la lectura de la sección bíblica semanal, y recaudar dinero de las donaciones que la gente realizaría al ser llamada a bendecir sobre el mismo.
-“Imposible hacer eso! Nunca se vendieron las “aliot” (llamados a bendecir en la lectura de la Torá) a cambio de dinero con este sagrado Rollo…”- dijo Rabí Tuvia. Los presentes discutieron entre si y finalmente decidieron hacerlo.
Cuando el Rebe Rashab entró esa mañana a la sinagoga del baal Shem tov, escuchó a Rabí Tuvia diciendo a las personas que lo rodeaban: -“¿saben ustedes que clase de Sefer Torá tenemos? Muchos sabios solían llegar a Mezibuz especialmente para tener una “alia” en este Sefer Tora, y besar el mantel que cubre la mesa de la lectura! Nunca – dijo Rabí Tuvia con lagrimas en sus ojos – nunca se vendieron las “aliot” de este milagroso libro! Nadie se atrevió en años a retirarlo del arca, a excepción de Shemini Atzeret y Simjat Torá… y ahora, vean lo que nos sucedió! Solo por dinero será utilizado y serán honradas las personas adineradas con “aliot”…”
Al terminar de hablar, Rabí Tuvia comenzó a llorar. El Rebe Rashab, que había estado escuchando, espero que Rabí Tuvia se tranquilizase y le pidió que le contará la historia de aquel Sefer Torá, a lo que Rabí Tuvia respondió inmediatamente:
En el año ¿? ¡Tav Kuv Iud Bet, hubo un grave decreto en el cielo sobre la ciudad de Mezibuz, hombres, mujeres y niños se enfermaban por distintos padecimientos, muchos de ellos agravaron hasta el peligro de muerte, no había una casa en la ciudad que no tuviese al menos un enfermo… Todos estaban realmente angustiados… Los habitantes de la ciudad se presentaron ante Rabí Israel Baal Shem y le rogaron que pidiera y rezara por los enfermos, a los que el santo Rabí respondió: -¡“Yo no puedo salvarlos! Solo ustedes pueden hacerlo, evitar la muerte de sus seres queridos y anular el decreto celestial!
-¿“Que debemos hacer? – preguntaron, a lo que el Baal Shem Tov les respondió: – Hay dos maneras, una es por medio de la recitación del Tehilim y la otra es la escritura de un Sefer Torá patrocinado por todos los habitantes de la ciudad…!
En ese mismo momento decidieron escribir un Sefer Torá, de inmediato el Baal Shem Tov convocó a su escriba… Tzvi y le comunicó las novedades, agregando que el mismo comenzaría con la escritura. En ese mismo instante sucedió algo maravilloso, no bien el baal Shem Tov comenzó a escribir, los enfermos de la ciudad comenzaron a restablecerse y a levantarse de sus lechos, sanos y reestablecidos. Desde ese día los habitantes de Mezibuz llamaron a ese libro, el Sefer Torá milagroso.
El Rebe Rashab rezó en el templo la plegaria vespertina “Minja” y acompañado por el jasid R’ Biniamin Berlin, su asistente, se dirigió a sumergirse en la mikve (baño ritual) y luego al cementerio de Mezibuz, para rezar frente a la tumba del baal Shem Tov hasta bien entrada la noche. Al regresar al templo para las plegarias nocturnas de “Maariv”, el Rebe le pidió a R’ Biniamin que le preguntase a R’ Tuvia, cuanto dinero se necesitaba para la refacción.
Al finalizar las plegarias, R’ Biniamin se dirigió a R’ Tuvia Leib el Shamash cumpliendo la voluntad del Rebe, a lo que este respondió: Si hacemos una refacción mediocre, costara unos 300 rublos… pero si hacemos una construcción fuerte, necesitaremos 450 rublos.
El Rebe, aprovechando que no fue reconocido por los miembros del templo, le dijo a r’ Biniamin que les dijera que era un hombre de negocios de la ciudad de Orsha, y que esta dispuesto a afrontar los gastos de una buena reparación, pero con algunas condiciones.
En primer lugar, pedía que al día siguiente se leyera la Torá del Sefer Milagroso y que el Rebe fuera llamado a bendecir, enrollar y vestir el sagrado Libro, en segundo término, las plegarias deberían comenzar temprano en la mañana, con un grupo de ancianos, y entre los presentes, debería haber un cohen y un leví. Y lo que es más, nadie debería conocer estos sucesos
Rabí Tuvia y los ancianos aceptaron con alegría la propuesta. El Rebe entregó 200 rublos en ese momento como adelanto y prometió enviar el resto al regresar a su hogar,
A la mañana siguiente, temprano el Rebe se dirigió a la mikve y luego a la sinagoga, donde R’ ya se había encargado personalmente de hacer cumplir todos los detalles requeridos…
Luego de la plegaria de “Shajarit”, el Rebe se dirigió nuevamente a la tumba del Baal Shem Tov, donde oro con gran elevación espiritual, para luego dirigirse a la estación del tren, de regreso nuevamente a Lubavitch…

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