Breve Bio del Rebe Maharash

Los primeros años

Cuarto en la sucesión a la dirección de Jabad fue el Rabí Shmuel, hijo del Tzemaj Tzedek. Rabí Shmuel continuó extendiendo las enseñanzas de Jabad entre los judías, y al mismo tiempo comprometer en las actividades comunitarias para mejorar sus condiciones espirituales y materiales de judíos dentro y fuera del movimiento jasídico.

En 5615 (1855), a la edad de 21 años, el padre de Rabí Shmuel le pidió que participara activamente en el trabajo para la comunidad. Junto con otro colega, Rabí Shmuel viajó a la capital rusa para tomar parte en una conferencia convocada por el Gobierno ruso para discutir los problemas concernientes a la publicación de libros de texto con traducción al alemán para el uso en la instrucción de niños judíos.

Esta conferencia estaba bajo la presidencia de uno de los ayudantes del Ministro del Interior. A pesar de su juventud, Rabí Shmuel expresó su opinión clara y vigorosamente a los oficiales del Gobierno Zarista.

Entre los años 5616 y 5626 (1856-1866) viajó extensivamente a lo largo del país y el extranjero para encontrarse e influir en los líderes judíos más importantes. Los amigos que hizo y la confianza que inspiraba en estas reuniones fueron de gran ayuda al Judaísmo en años siguientes.

Después de la muerte del Tzemaj Tzedek en la primavera de 5626 (1866), Rabí Shmuel fue elegido como su sucesor a la cabeza del Jasidismo Jabad. Su dirección que duró de 5626 a 5643 (1866-1882), coincidió con uno de los periodo más tormentosos de antisemitismo en la historia rusa, originado en los círculos más altos de la corte Zarista en San Petersburgo. Muchos príncipes estaban entre los violentos agitadores quienes constantemente armaban planes para causar problemas a las comunidades judías e instigar los pogrom.

Rabí Shmuel, agudamente consciente de su gran responsabilidad, estaba entre los ardientes luchadores en la batalla por la supervivencia y defensa de los judíos. Él era el espíritu en todas las acciones que se tomaban para salvar a judíos o defenderlos contra los viles ataques de los círculos del Gobierno.

En 5629 (1869) Rabí Shmuel organizó un concilio permanente de líderes de la comunidad judía de San Petersburgo. La tarea del concilio era estar bien informada de todos los asuntos referidos a las judíos y estar alerta constante para defender sus intereses y derechos. De 5630 a 5640 (1870-1880), Rabí Shmuel de nuevo hizo muchos viajes a varias partes del Imperio ruso y el extranjero, sin importarte su seguridad personal.

El antisemitismo y el gobierno ruso

Durante 5639 y 5640 (1879-1880) hubo un gran brote de antisemitismo en todo Rusia. En muchas ciudades y pueblos los enemigos de los judíos incitaban a los pobladores locales a llevar a cabo pogroms contra las comunidades judías. Rabino Shmuel volvió a viajar a San Petersburg para intentar detener esta nueva ola de persecución.

Él tenía muchos amigos personales y conocidos entre los oficiales gubernamentales, príncipes y nobles. Le aseguraron que la campaña antisemita se detendría, pero los pogroms se repitieron en 5640 (1880) en Kiev y Nieshin.

Rabino Shmuel acababa de volver del extranjero de una visita en relación con los problemas de las comunidades judías, cuando estas tristes noticias lo encontraron. Partió en seguida para la capital rusa, y con la ayuda del Profesor Bertenson, médico de la corte del Zar, pudo obtener de inmediato una audiencia con el Ministro del Interior.

Lleno de dolor por la situación desesperada, el Rebe de Lubavitch llegó a reprocharle al Ministro por no haber cumplido su palabra de detener los brotes antisemitas. Le dejó en claro que el fracaso continuo en esto, crearía una imagen muy negativa del gobierno ruso entre los círculos más altos en los países extranjeros.

En el curso de su reunión con el Ministro, Rabino Shmuel mencionó que había recibido cartas de muchas personalidades y banqueros en otros países que tenían influencia internacional. Ellos todos querían saber qué actitud tomar, en vista de las tristes noticias acerca de la condición de los judíos en Rusia, y qué podrían hacer para proteger sus vidas y propiedades.

El Ministro preguntó: “¿Cuál fue su contestación?”

“He dilatado mi respuesta hasta recibir convicciones positivas en esta materia del gobierno ruso,” le contestó Rabino Shmuel.

“Rabino de Lubavitch,” dijo al Ministro, “usted se atreve a intimidar al gobierno ruso con las amenazas del poder de capitalistas extranjeros? ¿Está usted amenazando con una revolución en este país?”

“Su Excelencia no tiene que interpretar mis palabras como una intimidación,” contestó el Rebe de Lubavitch. “Considérelas, más bien, como un hecho serio a tenerse en cuenta, porque esta preocupación es compartida por capitalistas y grandes hombres incluso en el mundo no-judío, quienes están asustados por tales actos barbáricos e inhumanas. Acerca de la segunda pregunta, me parece a mí que es la conducta negligente y débil del gobierno imperial del pasado que podría ahora provocar una revolución en este país.”

Esa misma tarde, al volver a su hotel, Rabino Shmuel se enteró que estaba bajo el arresto por el gobierno ruso. Dos policía montaron guardia a la entrada de su cuarto por dos días. Sin embargo, al tercer día, el Ministro del Interior lo llamó y le dieron una respuesta positiva a su demanda.

Este es solo un ejemplo de las numerosas ocasiones cuando Rabino Shmuel se dirigía a los Ministros y príncipes de Rusia en nombre de la comunidad judía, sin importarle amenazas ni castigos hacia su persona.

Así era la conducta de Rabino Shmuel en todo su trabajo comunitario. No se detenía ni por los capitalistas ricos o los sofisticados intelectuales de la “Haskalá”, movimiento que quiso secularizar la religión judía, ni tampoco se intimidaba por los altos oficiales gubernamentales. Él expresaba sus puntos de vista clara y enérgicamente, y con la dignidad necesaria en cada ocasión, en el interés de los judíos. Su dirección excelente se reflejó por el respeto mostrado para con sus declaraciones e intervenciones. Durante este tiempo los allegados a Jabad aumentaron en número y como líder de Jabad, desde el principio del movimiento, él atendía a sus necesidades individuales y preguntas, fortaleciendo su devoción a la Torá en los tiempos especialmente difíciles en que vivieron. Fue autor de muchos volúmenes de literatura de jasídica.

El liderazgo de Rabí Shmuel fue corto, pero vital y lleno de propósito. Como cabeza de Jabad también anunciaba la próxima fase de su trabajo que se caracterizó por la campaña para extender el conocimiento y estudio de Torá y el espíritu de la tradición y Divinidad entre los judíos del mundo.

Esta actividad mundial se estimuló por la emigración de grandes masas de judíos rusos. Concentrándose en la Rusia, incluyendo las provincias periféricas de Georgia, Uzbekistán y Caucasia, las actividades de Jabad se extendieron a la tierra de Israel, Polonia, los países bálticos y, más recientemente, a los Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental, Australia, Africa y América del Sur.

Es notable que estas actividades se hayan llevado a cabo con igual celo y determinación tanto para judíos de origen oriental, sefaradíes, o ashkenazis, siempre con el énfasis del carácter omnímodo del movimiento de Jabad, de que los judíos somos uno solo: el Pueblo de Israel.

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