Un pedido a la Reina Holandesa

Un pedido especial del Frierdiker Rebe (el sexto Rebe de Jabad) a la Reina Wilhelmina de Holanda luego de la Segunda Guerra Mundial, fue publicado en un nuevo libro de cartas del Rebe.
El 29 de Marzo de 1948 , aproximadamente tres años luego de que la mayoría de la Judeidad Europea fuera aniquilada, Rabí Iosef Itzjak Schneerson, el sexto Rebe de la dinastía Jabad Lubavitch, le escribió a la Reina Wilhelmina sobre el asunto de los niños judíos que fueron llevados a casas adoptivas en Holanda durante la guerra.
En su carta, el Rebe agradece la bondad humanitaria de las personas de los Países Bajos en salvar a “cientos de niños judíos de las manos de los que podrían haber sido sus asesinos”.
De hecho, 4000 niños fueron salvados por los holandeses. Pero el Rebe se dirigía a ella, con la preocupación de 350 niños que, tres años después del fin de la guerra, todavía no “habían vuelto a su gente”.
Escribe: “Me informaron que de los niños judíos salvados por los bondadosos holandeses (que estoy seguro Di-s los recompensará con bondad), hay muchos a los que todavía, no se les ha dado la oportunidad de volver con su gente…
“Aquellos niños están en peligro de ser condenados a una fe que es considerada por nosotros como una ruptura de la fuente de sus almas…esto es, una muerte espiritual.
“Es inconcebible que la gente Holandesa desee tener en su conciencia la culpabilidad de negar este derecho elemental humanitario a las víctimas de la guerra, al quedarse con los desafortunados niños judíos huérfanos, y negarles la oportunidad de devolverlos a su gente y a su fe”.
(El lector curioso que quiera saber cómo la carta del Rebe fue entregada a la Reina Wilhelmina, tendrá que buscar en los archivos de la Biblioteca de Jabad para encontrar una respuesta del Ministro de Justicia, a quien la Reina le instruyó que responda. En una larga respuesta de tres hojas, el Ministro de Justicia argumenta que “cuando la Comisión (de los Niños Adoptivos de la Guerra) tomó un caso, considerando los motivos religiosos, formaron un punto de importancia extraordinaria” y que de los 4000 niños, solo 350 fueron resguardados por no judíos. El Rebe escribe sobre esto: “Uno apenas puede hablar de libertad espiritual con niños menores de 6 años. La gran mayoría de los arriba 350 mencionados son niños que fueron albergados a una edad menor de 4 años”).
El Rebe se sometió a grandes riesgos para poder conservar la vida judía. En el año 1927 fue arrestado en su casa en Leningrado, acusándolo de actividades revolucionarias. Sentenciado a tres años de exilio y mandado al aislado pueblo de Kostroma en Rusia central.
Pero su arresto y exilio llamó la atención pública, y gracias a la presión internacional, el Rebe fue liberado poco tiempo después de su sentencia. Volvió a Leningrado, pero fue forzado a abandonar Rusia, llegando así a Riga, Latvia. Desde allí, continuó con sus esfuerzos por preservar a la comunidad judía de Rusia.
El Rebe luego fue a Polonia, en donde abrió una Ieshivá. Al Principio de la Segunda Guerra Mundial, con la ayuda del gobierno de los EEUU, logró escapar de la Europa Nazi. Llegó a Nueva York en 1940, en donde reubicó la sede central de movimiento mundial Lubavitch, y estableció la Sociedad de Publicación Kehot.

Extraído y adaptado de collive.com

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