“Shtetls” judíos en Argentina mantienen vivas las tradiciones

En los años 1890, Judíos Rusos se escaparon de la violencia antisemita y de la discriminación llegando a los remotos rincones de las Pampas Argentinas. Encontraron aldeas similares a los Shtetls que habían dejado atrás. Hablaban Idish, construyeron sinagogas y escuelas tradicionales Judías, se conviertieron en campesinos y en gauchos.
Ahora, solo queda un número mínimo de descendientes, pero quieren intentar salvar la cultura judía que había reflorecido durante décadas. En la provincia de Entre Ríos, el centro de las comunidades judías rurales de Argentina, todavía son gauchos, y se pueden encontrar rollos sagrados y clases en Hebreo.
Jaime Jruz se encuentra entre aquellos que consideran que deben mantener vivas las viejas tradiciones, como muestra de gratitud hacia aquellos que habían habitado primero en la región. Su granja, en las afueras de Carmel, tiene más de un siglo.
Fue comprada por su abuelo, que había llegado a Argentina en el Birmarck, un barco trayendo judíos que buscaban una nueva vida en el Nuevo Mundo.
Muchos de sus amigos han dejado el trabajo del campo, y sus tres hijas, como la mayoría de los judíos argentinos, viven en ciudades. Pero Jruz dice que el pasado y el trabajo que sus ancestros han puesto en las granjas de Entre Rios, le pesan mucho.
“No puedo abandonar esto”, dijo Jruz. “Se de los sacrificios que han hecho para lograrlo”
Un lugar seguro en las Américas
A finales del Siglo XIX, comunidades judías enteras fueron arrasadas y destruidas por los progroms zaristas. Un filántropo Alemán judío, el Baron Maurice de Hirsch, tuvo una visión de una comunidad judía en las Américas.
Recrutó a quienes serían los pioneros de la llamada Zona de Residencia, una región de la Rusia Imperial que hoy forma parte de Polonia, Lituania, Ucrania, entre otros. Allí, el Zar permitía vivir a los judíos.
Hirsch compró varias tierras en Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina, alquilándoselas a los judíos que llegaban.
“Su mayor éxito fue en Argentina”, dijo Osvaldo Dominguez, un católico que está a cargo del Museo de las Colonias Judías en Villa Dominguez, y es considerado un experto local en la historia judía de la Argentina rural.
Llegaron unos 50.000 judíos a Entre Ríos y a otras provincias rurales. Construyeron docenas de ciudades.
Algunas tenían entre dos y tres sinagogas, y habían escuelas que enseñaban hebreo e Idish.
“Había clases cada día de 1 a 5″. “Y había unos 18 estudiantes”. Todo era en hebreo, desde geografía hasta estudios Talmúdicos.
Hoy en día, se ha restaurado una sinagoga, y se han guardado algunos artículos de aquella época, como ser rollos de Torá, Shofarot, fotografías de Rabinos, etc.
“Todo esto es importante, todo tiene una historia, y una razón, y también un orígen”. Dice el encargado de la restauración y mantenimiento de la sinagoga.
“Aquí hay cuatro, seis, siete rollos sagrados”, dice, “los sacamos en las Altas Fiestas, los leemos y los volvemos a guardar”. Vinieron de Rusia, y deben cuidarse.
Se quiere construir un museo dentro de la vieja sinagoga. Por el momento, parece que hay suficiente vida judía para sentir que una vez la hubo.
Los viernes de noche, se forma un grupo de 10 adultos para los servicios.
Por el momento, parece que vuelven los viejos tiempos en Las Pampas Argentinas.
Extraído y adaptado de crownheights.info

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