Protección extra

Tenemos todo listo para que nuestras vacaciones sean todo un éxito. No nos olvidemos del seguro contra riesgos…

Al embarcarnos en un viaje, nuestra tradición ofrece una plegaria que podemos decir en la esperanza y expectativa de que nuestro viaje tendrá éxito, que seremos protegidos en nuestro camino, y que llegaremos seguros a nuestro destino. Esta plegaria, llamada tefilát haderej, le pide a D-os que nos vigile, nos guíe y mantenga en paz y bendiga el trabajo de nuestras manos. Los Sabios ordenaron su recitación antes de emprender un viaje porque entendían que estar en el camino es arriesgado, con peligros extraños y trampas, y que una medida extra de protección divina es necesaria cuando salimos “a lo desconocido”.

Tefilát haderej (Plegaria del viajero)

Sea Tu voluntad, Adonai nuestro Dios y Dios de nuestros padres, conducirnos en paz y dirigir nuestros pasos en paz; guiarnos en paz, sostenernos en paz, y hacemos llegar a nuestro destino con vida, alegría y paz. (Aquél que se propone regresar inmediatamente dice: y regresarnos en paz.) Sálvanos de las manos de todo adversario y enemigo que acecha, de los bandidos y bestias salvajes por el camino, y de todas las calamidades que puedan devenir y afligir al mundo; y envía bendición en todas nuestras acciones. Concédeme gracia, bondad y misericordia en Tus ojos y en los ojos de todos quienes nos contemplan, y otórganos abundante benevolencia. Escucha la voz de nuestra plegaria, pues Tú escuchas la plegaria de todos. Bendito eres Tú Adonai, que escucha la plegaria.

Algunos conceptos interesantes extraídos del Kitzur Shulján Aruj
Esta plegaria debe recitarse, de pie si ello es posible, fuera de la ciudad, el primer día de viaje. En los siguientes días del viaje (hasta regresar nuevamente al hogar), la plegaria debe recitarse todas las mañanas, se encuentre uno por el camino o en un hotel. Deberá ser concluida del siguiente modo: Bendito eres Tú, que escucha la plegaria, sin mencionar el nombre de Di-s.

Quien se hace al camino, sea desde su casa o del lugar donde pernoctó en la ruta, así como al retornar a su casa, una vez cruzados los suburbios de la ciudad—esto es 72 amot (codos) y 2/3 (aprox. 35 metros) más allá de la última vivienda—, debe recitar la Plegaria del Viajero (Tefilat HaDérej) [pidiendo una travesía pacífica: Iehí ratzón milfanéja, A-donai E-lohéinu vE-lohéi avotéinu, shetolijéinu leshalóm… (“Sea Tu voluntad, Di-s nuestro Señor y Señor de nuestros padres, conducirnos en paz…”; Sidur Tehilat Hashem, pág. 86).
Esta plegaria se recita en la forma plural, excepto la palabra vetitnéini (lején) (“Concédeme (gracia)”, que se recita en singular.
Es mejor aún recitarla luego de alejarse un mil (960 metros), de los suburbios de la ciudad.
Una vez que se está en el camino y se pasa la noche en otra localidad, puede recitar por la mañana incluso antes de partir.

Si uno viaja en avión se acostumbra se recitar la plegaria cuando se está carreteando rumbo al despegue.
La Plegaria del Viajero se recita solamente una vez cada día en que se viaja. Pero si se hizo una parada en una ciudad con la intención de pasar la noche allí, y luego se cambió de idea y se abandonó la ciudad para continuar viaje o regresar a casa, debe recitarse por segunda vez.
Si se viaja de día y de noche, o se pernoctó en un sitio despoblado, la primera vez se recitará incluyendo la bendición de cierre (Barúj atá A-donái, shoméa tefilá (“Bendito eres Tú, Di-s, que escucha la plegaria”) y el días se lo hará omitiéndola — pues todo el trayecto se considera un solo viaje mientras no se haya pasado la noche en un lugar poblado.

Antes de salir de viaje se debe dar caridad (tzedaka), pues fue dicho (Salmos 85:14): “La rectitud (tzedek) marchará delante de él cando encamina sus pasos hacia el camino”.
También hay que despedirse de los hombres más excelsos de la ciudad, para que lo bendigan con éxito en su viaje.
Se debe tratar de que algunas personas lo acompañen. Cuando se acompaña a un amigo para despedirlo, al separarse de él se debe permanecer de pie en el lugar hasta que el viajero desaparezca de la vista.
Quienes bendicen al viajero no han de decirle Lej beshalom (“Ve en paz) sino Lej leshalom (“Ve hacia la paz”) –pues (el Rey) David dijo a (su hijo) Avshalom “Ve en paz” (II Shmuel, 15:9), y éste fue y terminó colgado. Itró, en cambio, dijo a (su yerno) Moshé “Ve hacia la paz” (Éxodo 14:18), y éste ascendió y tuvo éxito.

Fuente: Kitzur Shulján Aruj de Rabí Shlomó Ganzfried Editorial Kehot Lubvitch Sudamericana

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