Luz en la oscuridad no es una idea “brillante”

Por Avigayl Kadesh/NO Camels

Según un nuevo estudio internacional, con participación de Israel, la luz nocturna natural es más saludable que la luz artificial, especialmente la LED de luz blanca, que suprime la producción cerebral nocturna de melatonina necesaria para regular nuestro reloj biológico, el comportamiento y la salud.

“La luz es beneficiosa, pero la oscuridad también”, dice el profesor Abraham Haim, jefe del Centro para la Investigación Interdisciplinaria cronobiológico en la Universidad de Haifa.

“Deberíamos vivir en la oscuridad por las noches, pero debido a que la humanidad quiso cambiar la propiedad de la oscuridad,entonces deberiamos preguntarnos qué tipo de luz es la menos dañina”, agregó.

Ese era el objetivo del estudio, publicado recientemente en el “Journal of Environmental Management” por Haim y otros investigadores con los datos de los astrónomos, físicos y biólogos de la Ciencia de la contaminación lumínica, el Instituto de Tecnología en Italia y el Centro Nacional de Datos Geofísicos, de Boulder, Colorado.
Haim se unió al equipo hace un año.

La luz blanca LED disminuye la producción de la melatonina en el cuerpo cinco veces más que la naranja-amarillo de las bombillas tradicionales.
Esta luz se emite en longitudes de ondas cortas de entre 440 a 500 nanómetros. Las lámparas de métal hidruro(halógenas), utilizados normalmente para la iluminación del estadio, suprimen la melatonina a una tasa más de tres veces mayor que el bulbo de HPS(generalmente usadas para proyectores de cines).
Ese es un problema, porque la melatonina, que se genera en la glándula pineal durante la noche, es esencial para los ritmos biológicos y también tiene propiedades anti-oxidantes y anti-cancerosos. Al mismo tiempo, la luz más brillante provoca la contaminación lumínica – oscureciendo las estrellas y perturbando los ecosistemas. Uno de los autores del estudio, Pierantonio Cinzano, es experto en este tema.

Sin embargo, el LED se prefiere más, ya que no se calientan tanto como las bombillas HPS y por lo tanto reduce el consumo de energía.

Haim no es optimista en que cualquiera de las recomendaciones se adopten, debido a todo tipo de realidades económicas y políticas. Pero todavía quiere difundir el mensaje de que “si trabajaríamos sólo a partir de 550 [nanómetros] y superior, la supresión de la melatonina podría ser menor.”

En los estudios de sueño realizados por uno de sus estudiantes de posgrado en la Universidad de Haifa, y también en Suiza, las personas expuestas a la corta longitud de ondas de iluminación LED por dos horas en la tarde, no experimentaron la reducción normal de temperatura o el estado de alerta del cuerpo por la noche, y sus niveles de melatonina no aumentaron como debería ser.

“Cuando utilizamos la misma duración de la exposición y la misma intensidad a partir de las longitudes de ondas incandescentes de 550 o más, no se daban estos efectos”, dice.

Idealmente, concluye Haim, fabricantes de bombillas deberían ser obligados a revelar las longitudes de ondas que son producidos por cada bulbo, y la forma en que podrían afectar la producción de melatonina y la contaminación lumínica.

Extraído de jpost.com

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