Estudiantes ayudan a conservar memorias de comunidades perdidas en la Diáspora.

Desde el año 2002, “Journey into Jewish Heritage” ha estado mandando grupos de estudiantes de Israel y de la diáspora a documentar lo que alguna vez fueron comunidades prósperas.
Una comunidad judía que está llegando al fin de su vida, es una imágen miserable. Su sinagoga se cae a pedazos y sus cementerios se cubren de césped y árboles. Finalmente, cuando su último miembro se va o muere, su memoria decae lentamente hasta que se pierde para siempre.
Y aquí es donde “Journey into Jewish Heritage” aparece: Desde el año 2002 el programa, dirigido por el Centro Zalman Shazar de Historia Judía, ha estado mandando grupos de estudiantes israelies y del exterior, a un viaje de dos a tres semanas, para documentar lo que alguna vez fueron próperas comunidades y han decaído.
“Es como ser un Indiana Jones Judío”, dice Rebeca Sullum, una estudiante de Pennsylvania. “Descubrimos cosas que nadie antes sabía. Por ejemplo, cuando estaba en Grecia, en la ciudad de Ioanina encontré una tumba de antes de la Inquisición que era desconocida previamente”
“Journey into Jewish Heritage” ha estado mandando estudiantes a todas partes del mundo, incluyendo Mumbai, India; Izmir, Turquía; Kosice, Eslovaquia; y Kutaisi, Georgia, para nombrar a algunos.
“Nuestra última delegación recién llegó de Sarajevo, lo que es interesante ya que la guerra civil fue allí”, dijo Sullum. “Hemos trabajado en una sinagoga Sefaradí construída en el año 1937, antes de la guerra, que ha caído en desuso. Era irreconocible como sinagoga”
Durante los próximos 12 meses, “Journey into Jewish Heritage” encabeza dos destinos. El primer proyecto tendrá lugar en el verano, en Mukachevo, al suroeste de Ucrania. Conocido en Idish como Munkatch, este pueblo rústico fue una vez un bastión de Jasidut cuyas calles rebosaban con estilos tipo novela de Sholem Aleijem.
La segunda expedición que tendrá lugar el próximo invierno es a las colonias judías del Baron Hirsch, en la región de La Pampa en Argentina, en donde gauchos o vaqueros judíós una vez recorrieron la extensión.
“Casi hubiera deseado no emprender mi propio viaje para que pueda anotarme en este”, dijo Sullum. “Porque no hay ningún judío allí tendremos que trabajar diferente, entrevistando a gente aquí y en Buenos Aires antes de llegar allí”.

Extraída de jpost.com

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