Enseñanzas de Nuestros Sabios

Serie de comentarios sobre Pirkei Avot publicados en las parashiot “La Enseñanza semanal” que edita Jabad Lubavitch Argentina.

Resumen de ENSEÑANZAS DE NUESTROS SABIOS:

PIRKEI AVOT I

“El humilde testigo”

Shmuel Hakatán dijo: “No te alboroces cuando tu enemigo cae, y en su tropiezo no permitas que tu corazón se alegre…” Pirkei Abot 4:19
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Rabí Israel Baal Shem Tov, fundador del movimiento Jasídico, enseñó: nada ocurre por casualidad, cada pequeño evento o experiencia en la vida de una persona está predeterminado por Di-s y tiene un propósito específico. Entonces, si alguien presencia la degradación de otro individuo, debe saber que, él también sufre de la misma falta que su prójimo, de una forma u otra. Si no fuera así, ¿Por qué la Divina Providencia lo hizo testigo de la caída de su compañero?. Obviamente, para que abra sus ojos y se corrija.
Inclusive si se trata de un enemigo, y se justifica lo sucedido, y si su caída se produjo por su propio proceder-podría haber sucedido esto sin que uno lo advierta. Lo que has visto tú no tiene nada que ver con el otro: es un mensaje para ti, instándote a ocuparte de este mismo elemento negativo-que en una forma sutil- también existe dentro de ti.
Shmuel “el pequeño”, vivió en una época en la que la comunidad judía se veía amenazada por difamadores inescrupulosos, cuyos ataques a la tradición del judaísmo de la Torá, debían ser respondidos con sutileza. De acuerdo al Talmud, es el autor del párrafo de la plegaria “Velamalshinim”(y para los delatores no habrá esperanza). De todas formas, sus exitosos esfuerzos para desbaratar a sus enemigos, sólo lo hicieron más humilde. Su gran sentimiento de nulidad interior le hizo ganar el título de Hakatán “el pequeño”. La vida de Shmuel y su liderazgo, ejemplifican el modelo que refleja que cuanto más se triunfa sobre el mal, más se debe buscar dentro del propio corazón y alma de la más mínima expresión de eso que se combate, para erradicarlo de uno mismo.

(Beyond the letter of the law, basado en los comentarios del Rebe de Lubavitch)

Fuente: La enseñanza semanal correspondiente al Sabado 5 Iyar – 28 de Abril de 2001
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PIRKEI AVOT
LA HIJA QUE PROMETE

“Las promesas son un cerco para lograr la abstinencia” Pirkei Abot Cáp.3, Mishná 15.
En algún punto entre la buena acción y el pecado se encuentra la indulgencia en lo permitido. ¿Cómo debemos manipular los placeres (aparentemente) neutros-ni prohibidos ni de Mitzvá?.
La visión de la Torá sobre el tema aparenta ser compleja. Por un lado el Talmud interpreta el mandato de “sed santos” como: “Santifícate también en lo que te está permitido” Por otro lado, reprende al Nazir (nazareno), que en su búsqueda de santidad, se abstiene del vino: “¿No es suficiente lo que la Torá te prohíbe que debes privarte aun más?”.
En el capítulo 30 del libro bíblico de Bamidbar estos dos enfoques opuestos sobre los placeres mundanos neutros, están representados en el análisis de la Torá sobre las leyes de promesas. Leemos sobre una hija que, para provocarse sufrimiento a través de la abstinencia de lo prohibido, renuncia a una comida o placer utilizando una promesa y su padre anula la misma. Esta situación refleja lo que sucede en el “pequeño mundo”del ser humano: en el alma existe una “hija” que rehuye al mundo físico, y un “padre”que anula las promesas de abstinencia.
Todo lo que Di-s creó en el mundo tiene un propósito positivo. Salvo lo que la Torá prohíba, nada debe ser rechazado. Pero el hombre es vulnerable, y en lugar de utilizar las oportunidades y recursos del mundo físico para su fin excelso, puede ser abrumado y seducido negativamente por aquello mismo que el debe desarrollar con sentido espiritual y de contenido positivo. Cuando nota que está en peligro de sucumbir ante sus bajos instintos, aunque se trate de algo permitido pero se realiza no con un sentido espiritual, debe tomar las medidas necesarias para frenarlos. Debe construir “vallas seguras” anteponerse restricciones, para que lo superficial del instinto material no afecte su potencial interior haciéndole perder la cabeza, etc. Sin embargo, aunque prometa restringirse en su relación con lo físico, una autoridad superior de su fuero interior (“el padre”) está capacitada para anular sus promesas. Es el profundo y trascendental “yo” del alma que permanece limpio de las manchas del medio ambiente.
A medida que el hombre gana control sobre sí mismo y su instinto, gradualmente puede liberar las restricciones de lo permitido, auto-impuestas, pudiendo utilizar cada uno de los regalos de Di-s como lo indica la Torá para el verdadero fin para el que fue creado, de una forma positiva y constructiva.

(Beyond the letter of the law, basado en los comentarios del Rebe de Lubavitch)

Fuente: La enseñanza semanal correspondiente al Sabado 12 Iyar – 5 de Mayo de 2001
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PIRKEI AVOT III
PERMANECIENDO VIVO

“Incluso después de Shavuot debemos estudiar Pirkei Avot como preparación para la entrega de la Torá, ya que las segundas Lujot (Tablas de la Ley), fueron entregadas en Iom Kipur”
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“A la fuerza vives y a la fuerza mueres”. (Pirkei Avot 4:22)

“El alma de la persona es una candela de Di-s” (Proverbios 20:27).
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La flama no conoce descanso, ya que su vida es un continuo conflicto entre dos tendencias opuestas. Por un lado se aferra a su mecha, absorbiendo ávidamente el aceite que aviva su existencia. Al mismo tiempo tiende hacia arriba, buscando liberarse de su atadura material,
aunque sabe que al desasirse, provocará el fin de su vida como notoria y luminosa llama. No obstante esa es su naturaleza.
Esta es la paradoja de la llama de la vida: el sujetarse al pabilo y el combustible para seguir existiendo y el incesante esfuerzo por desconectarse de la materia.
La persona también, se ve en la disyuntiva entre estas dos direcciones.
Por un lado tiende al ego, la vida y la existencia. Al mismo tiempo, anhela la trascendencia, liberarse de la reclusión que le provoca lo físico, para llegar más allá de su “yo” terrenal.
“En contra de tu voluntad vives, en contra de tu voluntad morirás”- la tensión que se crea por estos conflictivos caminos es propia de la experiencia humana. El deseo de escapar de la parafernalia de la vida física es lo que distingue al ser humano del mero animal; pero la
naturaleza de escape de la persona es contrarrestada por la compulsión de “ser” que lo une a la realidad material. Hacia arriba y hacia abajo, sucesivamente corre el ciclo de la vida, de ser a trascender y así otra vez.
La plegaria es el esfuerzo que nos permite ir más allá de los enredos de la vida física y acercarnos a nuestra propia esencia y origen en Di-s.
Pero Hashem nos ha dado la posibilidad de incorporar esa excelsa experiencia de la conexión con el Infinito y la Esencia con nuestra rutina humana y terrenal, a través de cumplir los preceptos que tienen que ver con lo físico, comer Kasher, donar dinero para Tzedaká, etc.
Entonces la vida, en lugar de ser un movimiento cíclico de desgaste entre la existencia y el despego de lo terrenal, es un espiral ascendente. “En contra de tu voluntad vives”- la persona escapa de su “yo” finito, pero es conducido nuevamente por la Torá a lograr que sus experiencias y deseos sublimes se conviertan en parte integral de su propio “yo” y existencia.

(Beyond the letter of the law, basado en los comentarios del Rebe de Lubavitch)

Fuente: La enseñanza semanal correspondiente al Sabado 18-Iyar-5761 – 15 de Mayo de 2001

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