El rabino que tiene acceso a la Casa Blanca habló del nuevo asesor de Obama

El rabino Levi Shemtov es director en Washington de American Friends of Lubavitch, pero desde que Barack Obama llegó a la Casa Blanca se convirtió en una personalidad de consulta en el mundo de la política de Estados Unidos.
“No soy político en el mundo rabínico, pero sí soy rabino en el mundo político”, se define el líder religioso de Jabad Lubavitch luego de asegurar a la Agencia Judía de Noticias (AJN) que tuvo muchísimos encuentros con Obama.
Shemtov asegura que mantiene “una buena relación con todos” en el mundo político. “Aquel que quiera tener relación conmigo también la puede tener, trabajó fuerte y con buenas relaciones con todos y la relación con la Casa Blanca está muy bien”, agrega.
-¿Se reunió con Barack Obama?
-“Muchas veces estuve con Obama porque nuestra organización no es una organización política sino de luz y la luz judía pertenece a las personas de todos lados”, explica el rabino.
Con un castellano un poco forzado, Shemtov apunta que desde Jabad Lubavitch “se cuida mucho no estar de un lado o del otro sino estar en la mitad, así todos pueden venir, escuchar y estudiar, que es lo más importante”.
El rabino con acceso a la Casa Blanca también conoce bien a Jack Lew, quien acaba de ser designado como asesor del presidente de Estados Unidos y quien además suele presenciar los oficios religiosos en Jabad.
Lew, de 56 años, es un judío ortodoxo que tiene un importante antecedente como funcionario del gobierno y un destacado papel en el gobierno de Bill Clinton.
A la hora de describir a Lew, el rabino Shemtov lo define como un “Shomer Shabat” (persona que cuida Shabat) ortodoxo.
“Es una persona muy simpática y muy humilde. Nunca es él, siempre está dispuesto a lo que necesita el otro. Hay gente que es importante pero que no tiene humildad. Sin embargo Lew lo que lo caracteriza es su humildad. Siempre está atento al camino de los demás”, añade.
El rabino destaca el compromiso de este importante asesor de Obama con la gente, ya que “siempre está interesado a lo que necesita la sociedad”.
“Como un judío de América, no puedo pensar en alguien que tiene un compromiso más profundo con Estados Unidos, así como su propia identidad judía, al mismo tiempo”, apunta.
Shemtov consideró que “su nombramiento, obviamente, le da a la Casa Blanca un enviado de la comunidad judía que es elocuente, respetado, incluso amado en todo el espectro judío.
Lo cierto es que Lew transcendió en el mundo político no solo por su cordialidad y su habilidad con los números sino también por su respecto a las leyes del judaísmo.
Una anécdota cuenta que en una oportunidad, Lew recibió un llamado del presidente Clinton durante Shabat. Al llegar a su casa desde la sinagoga escuchó los mensajes que había en el contestador automático para ver si era lo bastante urgentes como para atenderlos.
Tras escuchar el mensaje del entonces presidente, el asesor trató de determinar si era urgente, pero un llamado posterior de un miembro del personal de la Casa Blanca le advirtió que ignorara el llamado de Clinton que como estaba en el extranjero se había olvidado de que en Washington todavía era Shabat. Además, el asunto no era urgente como para interrumpir la observancia de Lew.
Respecto de la presencia de hombres religiosos en cargos importantes, Shemtov considera que esta combinación “no tiene porque ser un conflicto”. “El mundo está viendo que se puede ser religioso y ocupar un cargo público”, argumenta tras señalar el caso del canciller de Israel, Avigdor Lieberman.
Para el rabino de Jabad, “no hay que dejar su judaísmo en la puerta del cargo, ni dejarlo librado a su suerte”.
“Usted lo conoce a Eduardo Elsztain, quien en la Argentina es una de las personas más destacadas en el mundo empresario y es un hombre ortodoxo. Tampoco dejo su judaísmo ante sus relaciones comerciales y ese es el mejor empleo”, sostiene.
Al analizar la actualidad internacional surge el tema de Irán, su programa nuclear y también su presidente, Mahmoud Ahmadinejad, quien no sólo negó la Shoá sino que también promociona la destrucción del Estado de Israel.
Por eso, el rabino no duda en afirmar que Ahmadinejad “es un gran problema”. “Sabemos que es un gran problema contra Israel y Estados Unidos y espero que nuestros dirigentes hagan lo necesario para trabajar contra este problema”, expresa.

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