El Presidente Obama utiliza una historia del Talmud en su discurso

Por Rabí Anchelle Perl, extraído de collive.com

Las primeras palabras del Presidente de los EEUU:

“No podremos parar todo el mal del mundo, pero sé que cómo tratamos al otro depende completamente de nosotros.

“Eso es lo que una chica como Cristina Taylor Green creía. Imaginen: una pequeña niña quien recién comenzaba a percatarse de nuestra democracia; recién comenzaba a entender las obligaciones de ciudadanía; recién había comenzado a fijarse en el hecho de que algún día ella también sería parte de la formación de nuestra futura nación. Había sigo elegida como líder estudiantil; vio el servicio público como algo excitante, algo con esperanzas.

Vivamos según sus expectativas. Quiero que nuestra democracia sea tan buena como ella imaginaba. Todos nosotros, debemos hacer todo lo que podemos para asegurarnos que este país viva según las expectativas de nuestros hijos”

El Talmud relata la siguiente extraña historia:

“Los Reyes de Judea, residentes en Jerusalem, acuñaban sus propias monedas. ¿Qué había grabado en la moneda de Jerusalem? De un lado, David y Salomón, del otro lado, La Santa Ciudad de Jerusalem. Nuestro Patriarca Abraham también acuñó una moneda. ¿Qué era lo que había en la moneda de Abraham? De un lago un hombre y mujer mayores, y del otro lado una niña y un niño.

Entendemos por qué en la moneda de Jerusalem tenía esas imágenes grabadas. David y Salomón fueron los primeros reyes permanentes de Judea, David conquistó Jerusalem, y Salomón construyó el Templo de Jerusalem.

¿Pero por qué Abraham tenía aquellas imágenes acuñadas en su moneda?

La respuesta, por supuesto, es que estas imágenes capturan la esencia del legado de Abraham. Abraham nos estaba enseñando cómo “acuñar” la moneda de un pueblo para la eternidad.

La moneda corriente representa el dinero y el poder de una nación, de un país. Esperaríamos que la moneda de Abraham tenga un símbolo de poder y dinero. Pero Abraham nos enseñó que su moneda corriente, eran los mayores y los niños.

En nuestra cultura y sociedad, menospreciamos y le damos poco valor a los mayores y a los niños. Apreciamos el trabajo, entrenamientos, ir a la oficina desde las 8 hs hasta las 21 hs, ganar mucho dinero, el éxito, contactos financieros, etc. Los niños precisan niñeras y juegos de la Wii para ser entretenidos, los mayores precisan ser entretenidos, pero el relleno de la vida ocurre luego de la adultez, antes de la jubilación.

Abraham entendió que para que pueda haber una nación deberían haber un hombre y mujer mayores de un lado (representando la generación que nos proveen de orientación, sabiduría, experiencias de vida, y eso nos transmite instrucciones acerca de qué deberíamos o no deberíamos hacer).

Los mayores en nuestra tradición, no son inútiles, Di-s libre y guarde. Ellos constituyen nuestra comunidad más valiosa: nuestro lazo con nuestro pasado. Una nación sin ese lazo vibrante con su memoria, pierde toda dirección.

Es como un GPS sin un satélite. Para poder saber a dónde vamos, debes conocer tu lugar en la “sistema de posición global”. Nuestros mayores nos colocan “en el contexto”. Nos dicen de dónde venimos, y por ende, quiénes somos hoy.

Ignorar de dónde venimos, y por dónde ellos pasaron, es ignorar lo que somos hoy. Nuestro pasado genera nuestro futuro.

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