Bendición en el Monte de Guerizim

La Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel acaba de inaugurar un sitio arqueológico en el Monte Guerizim en Samaria. Hace unos años nos fuimos a ver el sacrificio samaritano de Pascua, pero el sitio estaba cerrado. Esta es la oportunidad por primera vez en muchos años para visitarlo y puedo decir que definitivamente vale la pena. El Monte Guerizim es una de las dos montañas que dan al oeste de la ciudad de Naplusa (en hebreo Siquem, de las cuales hay muchas referencias bíblicas). El Monte Guerizim a 886 metros sobre el nivel del mar (superior a Jerusalén) es una de las montañas más altas de Israel. Hoy en día, el pueblo samaritano de Kiryat Luza y un asentamiento israelí, Har Braja, se encuentran en la cresta de la montaña.
En Deuteronomio 27:2-13 Moisés y los Ancianos, ordenaron a la nación de que construyan un altar de grandes y naturales piedras blancas en el monte Ebal (la montaña frente a Guerizim) y para hacer ofrendas de paz sobre el altar, comer allí y escribir las palabras de la ley sobre las piedras cuando cruzaran el río Jordán hacia la tierra de Israel. Los israelitas son entonces divididos en dos grupos, uno para permanecer en el Monte Ebal y pronunciar maldiciones, mientras que el otro va al Monte Guerizim y pronuncian las bendiciones.
De acuerdo a la versión samaritana de Deuteronomio y un fragmento de pergamino encontrados en Qumrán, la instrucción era construir el altar en el Monte Guerizim, no Ebal. La montaña es sagrada para los samaritanos, que consideran, más que el Monte del Templo de Jerusalén en el Monte Moria, como el lugar elegido por Di-s para el Templo Sagrado (“Hazme un santuario y habitaré entre vosotros” – Éxodo 25:8).
A finales del siglo V aC, Sanbalat, el gobernador de Samaria, construyó un templo en el Monte Guerizim, y una gran ciudad creció alrededor de él y floreció durante el período helenístico. La tensión religiosa entre los Judíos y los samaritanos provocó que Juan Hircano destruya el templo en Guerizim en el siglo II aC según Josefo (en el Talmud, fué destruida por Simón el Justo)

La Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel acaba de inaugurar un sitio arqueológico en el Monte Guerizim en Samaria. Hace unos años nos fuimos a ver el sacrificio samaritano de Pascua, pero el sitio estaba cerrado. Esta es la oportunidad por primera vez en muchos años para visitarlo y puedo decir que definitivamente vale la pena. El Monte Guerizim es una de las dos montañas que dan al oeste de la ciudad de Naplusa (en hebreo Siquem, de las cuales hay muchas referencias bíblicas). El Monte Guerizim a 886 metros sobre el nivel del mar (superior a Jerusalén) es una de las montañas más altas de Israel. Hoy en día, el pueblo samaritano de Kiryat Luza y un asentamiento israelí, Har Braja, se encuentran en la cresta de la montaña.En Deuteronomio 27:2-13 Moisés y los Ancianos, ordenaron a la nación de que construyan un altar de grandes y naturales piedras blancas en el monte Ebal (la montaña frente a Guerizim) y para hacer ofrendas de paz sobre el altar, comer allí y escribir las palabras de la ley sobre las piedras cuando cruzaran el río Jordán hacia la tierra de Israel. Los israelitas son entonces divididos en dos grupos, uno para permanecer en el Monte Ebal y pronunciar maldiciones, mientras que el otro va al Monte Guerizim y pronuncian las bendiciones.De acuerdo a la versión samaritana de Deuteronomio y un fragmento de pergamino encontrados en Qumrán, la instrucción era construir el altar en el Monte Guerizim, no Ebal. La montaña es sagrada para los samaritanos, que consideran, más que el Monte del Templo de Jerusalén en el Monte Moria, como el lugar elegido por Di-s para el Templo Sagrado (“Hazme un santuario y habitaré entre vosotros” – Éxodo 25:8).A finales del siglo V aC, Sanbalat, el gobernador de Samaria, construyó un templo en el Monte Guerizim, y una gran ciudad creció alrededor de él y floreció durante el período helenístico. La tensión religiosa entre los Judíos y los samaritanos provocó que Juan Hircano destruya el templo en Guerizim en el siglo II aC según Josefo (en el Talmud, fué destruida por Simón el Justo)

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