Auschwitz: entre lágrimas, el seleccionado italiano visitó el campo de concentración

A dos días del comienzo de la Eurocopa, los planteles continúan su visita al centro de exterminio; “Es difícil encontrar palabras, esto se quedará en nuestro corazón”, dijo el futbolista Chiellini

CRACOVIA/ AUSCHWITZ (Polonia).-   Los jugadores de la selección italiana de fútbol se tomaron un receso de su preparación para la Eurocopa para escuchar con “asombro y miedo” las trágicas historias de los sobrevivientes de Auschwitz durante su visita al campo de concentración nazi.

Todo el plantel de Italia pasó más de una hora en la instalación de exterminio donde 1,5 millones de víctimas -en su mayoría judíos- perecieron durante la Segunda Guerra Mundial.

Antes de retornar a su centro de entrenamiento, los italianos recibieron en las puertas del campo a sus colegas holandeses, cuya selección llegó para realizar un breve paseo por el museo Auschwitz-Birkenau.

“Es una experiencia conmovedora”, dijo aún afectado el defensa Giorgio Chiellini tras la visita al campo, situado a unos 70 kilómetros de la ciudad polaca de Cracovia, donde Italia prepara la Eurocopa.

“Es difícil encontrar las palabras para describirlo. Somos una generación afortunada que sólo ha visto el horror en fotos, películas, libros y documentales. En la escuela se estudia, pero tener delante de los ojos el lugar donde sucedían esas atrocidades y escuchar los testimonios… Se quedará dentro del corazón, los testimonios son increíbles, dejan una emoción única dentro de nuestro corazón”, agregó.

Los jugadores y entrenadores de la selección “azzurra” caminaron a través de dos barracas de madera que contienen objetos exhibidos como pelo cortado de los prisioneros que ingresaban y pertenencias como valijas y anteojos.

Antes de que los equipos de Italia y Holanda, pasaran por el museo de Auschwitz, varios miembros de la selección alemana,encabezados por el entrenador Joachim Loew, hicieron una visita especial por el lugar.

Historias, en primera persona. En la estación de tren donde los prisioneros eran descargados de vagones de ganado antes de una muerte casi segura en la cámara de gas del campo, emocionados miembros de la delegación italiana oyeron con atención historias sobre la fábrica de muerte contadas por tres compatriotas sobrevivientes.

“Vine porque sé que estos jóvenes no conocen la historia de lo que sucedió aquí”, dijo Piero Terracina, de 83 años, cuyo número de prisionero -A5506- sigue tatuado en la parte interior de su antebrazo, un triste legado para todos los prisioneros en Auschwitz.

“Cuando les conté sobre las atrocidades durante nuestro tiempo en el campo y acerca de que la muerte estaba en todos lados, me miraban, pero no entendían completamente. En sus ojos pude ver asombro y miedo”, agregó.

Muchos de los futbolistas abrazaron y besaron a los longevos sobrevivientes antes de abandonar el campo, que continúa rodeado por alambre de púas y una cerca que alguna vez tenía electricidad.

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