¿Modernismos en el judaísmo?

Las “reinterpretaciones” del judaísmo, no dependen del progreso de la ciencia, tal como algunos querrían hacer creer…

Estos “modernismos” en el judaísmo, comenzaron casi con el comienzo de nuestra historia. Cuarenta días después de que los Diez Mandamientos fueran escuchados en el Monte Sinaí, hubo un culto de adoradores del Becerro de Oro. Ellos no negaban ni rechazaban su judaísmo, “Estos son vuestros dioses, Israel”, exclamaban. Todavía eres Israel, aunque tu dios sea un becerro de oro.

Aparentemente estas reinterpretaciones no eran el resultado de un mayor conocimiento, o de un progreso humano, o de una comprensión mas profunda, sino que eran el producto del Ietzer Hará, el instinto del mal. Esto es obvio, ya que vemos que las “reinterpretaciones” del judaísmo no son la novedad de nuestra era. El hecho terrible de la desviación de la Torá, comenzó con el culto del becerro de oro continuándose a través de la historia.
Cuando Israel entró en la Tierra Santa, inmediatamente surgieron adoradores del ídolo Baal. La tierra de Israel, con su santidad, no los protegió de influencias idólatras. Hubo algunas tribus que sirvieron a Di-s, y otras que adoraron ídolos tal como los cananeos. ¿Qué fue lo que finalmente sucedió? En el transcurso de una generación, los disidentes adoradores del Baal retornaron a las tribus leales.

Después vino el periodo del primer Beit Hamikdash, el Santuario, el Sagrado Templo de Jerusalem. Un hombre malvado, Ieravam, afirmó que podían permanecer como judíos, sin ser necesario ir a Jerusalem para adorar, teniendo un Becerro de Oro al norte de dan, y otro al sur de Beer Sheva, tanto más cercano. Además, sostuvo Ieravam, que los sacrificios tradicionales, podían ser ofrecidos en esos sitios, con todos los detalles del ritual. Eso duró varias centurias hasta que finalmente esos ídolos fueron abandonados
Durante el exilio Babilonio como también en el periodo del segundo Beit Hamikdash y en las generaciones sucesivas hasta nuestros días, hubo sectas. Hay una gran evidencia de que en casi todo periodo de nuestra historia, el impulso de introducir innovaciones y modificaciones en el Judaísmo no tuvo su fuente en una ciencia o cultura emergente cualquiera fuera su calidad, sino en un extrañamiento del judaísmo. Es en esa situación, que los judíos pueden ser convencidos o autoconvencerse de que “Estos son vuestros dioses, Israel”, aún un becerro de oro, en lugar de UNO que proclamó: “Yo soy Di-s que te sacó de Egipto”.

Los “modernismos” y “reinterpretaciones” de nuestra religión, lejos de ser un signo de avance en nuestra inteligencia, o de un progreso intelectual, son por el contrario una señal de locura avanzada, hoy más que nunca, ya que los adoradores del becerro pudieron creer que estaban en lo cierto al no tener una experiencia pasada para cotejar su error. Erróneamente, aunque en forma piadosa, podían declarar que la Torá era relevante durante cuarenta días, pero que el día cuarenta y uno, un nuevo dios era necesario. Pero hoy, después que nuestra historia nos ilustró en forma muy clara, sabemos que todos los movimientos que se alejan de la Torá, no pueden mantener su identidad judía por largo tiempo. No tenemos excusas para cometer tales errores!

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario