¿Cómo puede uno ser un judío observante y vivir en el mundo moderno?

¿Las leyes de la Torá son anticuadas y formuladas para generaciones anteriores?…


Lo que hoy se considera moderno puede fácilmente volverme anticuado mañana; lo que hoy parece pasado de moda puede surgir mañana como un furor nostálgico. No es necesario ser historiador para comprender cuán rápidamente cambia la gente la moda en el vestir, el peinar, las diversiones, tos valores e intereses. Si el judaísmo modificara sus leyes para ajustarse a cada cambio del gusto público, no podría ser una religión estable. Sus fieles nunca podrían estar seguros de que determinada ley estuviese de moda o no esa semana.

Las leyes básicas del judaísmo guardan relación con la condición eterna del hombre. No hay nada anticuado acerca de advertencias tales como “Honrarás a tu padre y a tu madre”, o “No matarás”. Son hoy tan válidas como cuando Di-s se las entregó a Moshé Rabeinu miles de años atrás. Los Mishpatim, las leyes destinadas a mejorar las relaciones entre las personas, siguen siendo, sin duda, pertinentes. Los pobres y los enfermos siguen siendo parte de la población mundial, y requieren tanta asistencia hoy como antes. Es preciso que se nos siga recordando que amemos a los demás como a nosotros mismos y que evitemos calumniar o lastimar a nuestros vecinos. Aunque las estadísticas de delitos sean más deprimentes que nunca, es necesario que se nos siga advirtiendo que no matemos, ni engañemos, ni robemos. No hay nada pasado de moda en relación con estas leyes.

Tampoco carecen de pertinencia hoy las festividades judías. Mediante ellas, revivimos gloriosos momentos de la historia de los judíos. Al celebrar Pesaj, Sucot, Purim, Janucá y otras festividades, nos unimos a otros judíos y mostramos nuestro orgullo de ser judíos. Y, en vista de la impersonalidad del mundo moderno y de la soledad que experimentamos en medio de la multitud, nunca hemos sentido mayor necesidad de un Di-s personal que se interese por nosotros. Por consiguiente, la posibilidad de acercarnos a Di-s por medio de la plegaria y la observancia sigue siendo vital.

Naturalmente, los nuevos descubrimientos y la tecnología han creado un mundo distinto del que existía en el momento de la entrega de la Torá. Algunas leyes de la Torá, en particular las relativas al Beit Hamikdash, no son aplicables a esta época. Otras leyes de la Torá, según lo han demostrado los Sabios eruditos, son aplicables a nuevas condiciones, tales como el uso de la electricidad. Los Rabinos se basan en las decisiones de sus predecesores para emitir opiniones respecto de nuevas situaciones, del mismo modo que -le havdil-, los tribunales seculares, se basan en los precedentes de tribunales anteriores para emitir sus decisiones. Los Rabinos siguen siendo un vínculo viviente y dinámico con los códigos jurídicos del pasado, e interpretan la opinión de la Torá en relación con casos actuales, manteniéndose fieles a los ideales eternos de Di-s.
Permiten así que el judaísmo haga frente a los desafíos de cualquier época.

Lo que es increíble es el modo en que el judaísmo ha prosperado en tantas naciones y culturas distintas con el correr de los años, y no sólo en Eretz Israel, sino también en Babilonia, España, Marruecos, Polonia, Rumania, Hungría, Rusia, Europa Occidental; Sudamérica, el Canadá y los Estados Unidos. Los judíos de todos estos países lograron convertirse en ciudadanos respetables y respetuosos de la ley, al tiempo que mantuvieron su lealtad hacia su religión. Sobrevivieron como judíos porque adoptaron la cultura que los rodeaba al judaísmo, en lugar de hacer lo contrario..

No cabe duda de que uno puede ser un judío observante y puede ser un miembro pleno del mundo actual, ya que hay ieshivot que imparten a los jóvenes judíos tanto una sólida formación en materia de judaísmo como una educación secular; también hay muchas escuelas y universidades que dan vacaciones en las festividades religiosas; hay lugar al planteo del Shabat en las empresas; los alimentos kasher son ahora fáciles de obtener y de identificar.

Las leyes e ideales básicos del judaísmo han demostrado ser suficientemente eternas y universales como para poder arraigarse en distintas sociedades en diferentes épocas. No es necesario modificarlas.


Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario