| La
Guerra de Los Seis Días |
En vísperas de la guerra
el Rebe envió un telegrama de estímulo y apoyo, y escribió:
"Indudablemente no duerme ni dormita el Guardián de
Israel, y portarán buenas noticias". A los alumnos extranjeros
de una Ieshivá de Israel instruyó que permanecieran
allí: "No hay que temer no sembrar miedo". Cuatro días
antes de que estallara la guerra habló ante decenas
de miles de niños y aseguró la salvación de los habitantes
de Israel.
En cambio, durante los meses previos a la Guerra de Iom
Kipur, el Rebe dio muestras de tensión y preocupación.
Varias veces ordenó sorpresivamente convocar a niños judíos
junto al Muro de los Lamentos y habló acerca de su fuerza
para "acallar al enemigo y vengador". Pero inmediatamente
al romper la guerra, el Rebe vaticinó que en esta oportunidad
las naciones árabes sufrirían una derrota mayor que la
anterior.
| La
Inmigración desde Rusia |
En el
año 1987 el Rebe exhortó al gobierno israelí a prepararse
para una enorme ola inmigratoria desde la Unión Soviética.
De viva voz recalcó la necesidad de construir viviendas
y preparar puestos de trabajo. El Rebe también propulsó
la construcción de un barrio especial en Jerusalén,
y junto a éste un parque industrial "para los inmigrantes
que vendrían". Nadie comprendió de qué estaba hablando,
pues la opinión de todos los expertos era a la inversa.
| La
Caída de la Unión Soviética |
En vísperas del año 5750
(1990), el Rebe habló de la necesidad de aprestarse
para los grandes milagros que sucederían en el mundo.
Explicó que las siglas de ese año, eran iniciales de
las palabras "será un año de milagros". Incluso expresó
que "serían milagros que todo el mundo vería". Cuando
comenzaron los insólitos eventos señaló que, a diferencia
de acontecimientos de naturaleza similar en el pasado,
esta vez las cosas sucederían sin derramamiento de sangre.
El Rebe sentenció que
no habría necesidad de emplear las máscaras antigás.
Rechazó la huida de Israel y pidió a los turistas judíos
que siguieran viajando a Israel. Declaró que Israel
era el lugar más seguro para los judíos. Próximo al
comienzo de la confrontación bélica dijo que ésta traería
gran salvación para el pueblo judío. En efecto, los
sorprendentes milagros acontecidos durante esta guerra
y la eliminación del poderío iraquí demostraron la veracidad
de las profecías del Rebe.
| PREPARASE
PARA LA REDENCION |
El Rebe, cuyas profecías,
todas, se concretaron plenamente, es quien anunció al
pueblo judío y al mundo entero que la Redención prometida
por los profetas de Israel es inminente, y que la venida
del Mashíaj está muy próxima. Lo hizo como un hecho
real, concreto, actual. El Rebe hizo un llamado a cada
judío a prepararse para la inminente Redención por intermedio
del estudio de la Torá y el conocimiento del tema, la
oración por su aceleramiento y por la reducción de los
"dolores de parto de la venida del Mashíaj", la toma
de conciencia del hecho de que nos encontramos en los
días de vísperas de la Redención y, lo más importante,
incrementar esfuerzos en las áreas de Torá, mitzvot
y buenas acciones. Si el Rebe estuvo en lo cierto en
todas sus predicciones y profecías, indudablemente sabía
qué estaba vaticinando cuando preparó todos nuestros
corazones para la venida del Mashíaj. ¡Creamos y preparémonos!
| PRECISAMENTE
AHORA EL REBE ESTA MAS CERCA DE NOSOTROS QUE ANTES |
En
1950, tras el deceso del Rebe anterior, el Rebe
dijo que había que seguir escribiéndole y pedir
sus bendiciones, "y él ya encontrará el camino para
responder". De esa manera nos conducimos también
hoy. Quien se encuentra cerca, acude personalmente
a leer su pedido de bendición ante la sepultura
del Rebe. Desde la distancia, envían sus pedidos
a la dirección usual. Los secretarios del Rebe los
llevan a la tumba del Rebe. El fundamento de esta
actitud radica en lo explicado en la literatura
cabalística y jasídica, que precisamente ahora el
Rebe está más cerca de nosotros que antes. Si cuando
vivía entre nosotros su insigne sagrada alma se
encontraba investida en un cuerpo material, pues
ahora esta limitación ha desaparecido y el vínculo
con el Rebe ha sido liberado de las restricciones
de tiempo y espacio. Todos nosotros, quienes tuvimos
el privilegio de conocer al Rebe y disfrutar de
su ilustre luz, contamos con el potencial para continuar
vinculados a él y de ese modo tener el mérito de
que el Rebe nos bendiga, guíe nuestros pasos, y
nos asista en la tarea de cumplir la voluntad de
Di-s y el destino de nuestra creación en el mundo.
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