Parte 1

1. La esencia de las Siete Leyes Universales es la prohibición en contra de la idolatría. Aquel que reverencia a una deidad, distinta al Creador, niega el fundamento de la religión, [1] y rechaza la completitud de las Siete Leyes Universales. Por otro lado, quien se guarda a si mismo de la idolatría, demuestra creer en Dios y afirma la completitud de las Siete Leyes Noájidas. [2]

2. El mandamiento que prohibe la idolatría enseña que no se debe servir a cosa creada alguna – a ningún ángel, a ninguna planta, a ninguna estrella, a ninguno de los cuatro elementos (tierra, agua, fuego, aire) ni a ninguna cosa formada por ellos. Es adoración idolátrica incluso cuando el individuo conoce que Dios es el Ser Supremo y reverencia a la creación “sólo” como una forma de glorificar tanto la grandeza de Dios como Su capacidad para crear cosas y seres notables. [3]

3. Una persona podría razonar respecto de las esferas celestiales, “puesto que no mueren como otros seres, es propio reverenciarlas y servirlas”; pero proceder así es ponerlas entre uno mismo y el Creador; porque aun cuando Dios pudiera haber asignado ciertos roles (en el desarrollo del universo) a esos seres celestiales, las responsabilidades del hombre son para con Dios y no hacia Sus mensajeros. De hecho, así es como la idolatría apareció en el mundo. Las generaciones que vivieron inmediatamente después de Adán reconocían que Dios había creado magníficos seres celestiales, el sol para que gobierne de día y la luna para que gobierne de noche. Y esta gente empezó a rendir honor a estos notables mensajeros de Dios. Pronto fue olvidado que estos mensajeros habían sido dispuestos por el Creador: el sol y la luna empezaron a ser honrados por su propia grandeza. Esto desenvocó en la veneración de estas creaciones como deidades autónomas sin referencia ya a Quien las había formado. [4]

4. A pesar de que hay opiniones respecto a que los Hijos de Noaj transgreden la prohibición (en contra de la idolatría) desde el momento en que confeccionan un ídolo, la ley final es que la transgresión no tiene efecto hasta que la persona efectivamente venera o sirve al ídolo. [5] [6]

5. Conforme a muchas autoridades, los Noájidas no están advertidos respecto al concepto de “sociedad con Dios”. [7] El concepto de sociedad con Dios consiste en el reconocimiento de la existencia del Dios de Israel al mismo tiempo que se cree en la existencia de una deidad (con voluntad) independiente del Creador. En tanto que el atribuirle poderes a esta deidad (distinta al Creador) permanezca conceptual, [8] es permisible para los Hijos de Noaj de acuerdo con muchas autoridades. Pero la veneración de este ser ”independiente” es claramente idolatría. El peligro del concepto de sociedad es que libera a las personas para actuar en consonancia con dioses sin existencia, y abre una via hacia la idolatría efectiva. La mayoría de las autoridades recientes concuerdan en que los Hijos de Noaj tienen prohibido creer en un ‘’socio”. [9] [10] Pero aun de acuerdo con estas últimas, los Hijos de Noaj tienen permitido jurar por el nombre de un ídolo en combinación con (el nombre de) Dios. [11]

6. Los Hijos de Noaj no tienen el mandamiento de santificar el Nombre de Dios rehusando venerar a un ídolo al encarar una amenaza a sus propias vidas. [12] Y hay una disputa respecto a si los Hijos de Noaj tienen de hecho permitido el optar por entregar sus vidas de esta manera, puesto que no tienen este proceder como mandamiento. [13] Sin embargo, puesto que los Hijos de Noaj pueden llevar a cabo cualquiera de los 613 Mandamientos de la Torá (con las notables excepciones del capítulo anterior), entonces se inferiría que un Noájida pudiera escoger entregar su vida (por la santificación del Nombre de Dios) antes que venerar a un ídolo, aun cuando no haya un mandamiento de por medio.

7. Muchos libros han sido escritos por gente que venera a ídolos respecto a la naturaleza de su idolatría, servicio, procedimientos y leyes. Uno debería abstenerse completamente de leer estos libros, ni debería pensar o hablar sobre ellos. Incluso estudiar la formación de una figura idolátrica, o el indagar sobre cómo algo es servido sin tener la intensión de servirle, podría causar el que uno sea guiado a prácticas idolátricas. [14]

8. Quienquiera que pondere veracidad a una religión idolátrica, aun a pesar de que no sirva al ídolo, insulta el imponente y exaltado nombre de Dios. [15]

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