Parte 2

1. El mandamiento que prohibe la blasfemia es transgredido aun si uno usara otro término para referirse a Dios, por ejemplo, un atributo o epíteto tales como el Misericordioso, el Padre, o cualquier otro término descriptivo. No importa cómo uno maldice a Dios, y no importa en qué lengua, aquel que transgrede este mandamiento está sujeto a la pena capital por parte de una corte de justicia. [13]

2. Si alguien reconoce que una idolatría es la verdad, aun a pesar que no sirva al ídolo, es como si se revelara y blasfemara el poderoso y exaltado Nombre de Dios. Ya sea que una persona sea idólatra o blasfema, es lo mismo en que en ambos casos se niega a Dios. [14]

3. Aquel que blasfema e instantáneamente se retracta de sus palabras es, a pesar de todo, culpable si blasfemó delante de testigos. Si blasfema en privado y sus palabras no son escuchadas más que por sí mismo y por su Creador, que se arrepienta y Dios perdonará su transgresión. [15]

4. Aquel que maldice a Dios en el nombre de la idolatría está sujeto a ser atacado y dado muerte por zelotes, quienes están, a su vez, libres de culpa alguna de acuerdo a la Ley. Pero quien no es un zelote, sino que busca represalia en contra del agresor debido a un deseo de justicia, deberá iniciar acciones contra el acusado procediendo de acuerdo al camino que de acuerdo a la ley apropiada.

Nota.- Un zelote es alguien que sirve a Dios con un amor apasionado y libre de egoísmo y que es celoso del honor de Dios. Como una reacción ante la desecración del Nombre de Dios, el zelote toma medidas inmediatas para parar la desecración. Si alguien necesita ponderar la situación o pedir la opinión de otra persona, más sabia que él en tales materias, su titubeo o indagación intelectual lo pone fuera de la categoría de zelote, y por tanto tiene prohibido tomar acción alguna. En las Escrituras la fuente para el desempeñ o de un zelote está en los actos de Fineas, quien paró una plaga entre los Hijos de Israel cuando mató a un principe de la tribu de Simeón y a la mujer midianita con quien (el príncipe) estaba teniendo relaciones sexuales prohibidas (Números 25:7-8).

5. Debería ser la meta de cada uno de los Hijos de Noaj el esforzarse por hacer más que lo mínimo (lo que la ley requiere), porque éste es el concepto de piedad, y aquel que acepta la responsabilidad de cumplir a cabalidad con la Siete Leyes de Noaj es conocido como uno de los piadosos entre las naciones. Teniendo esto en mente, una persona está bien advertida respecto a refrenarse de hablar mal de su compañ ero así como del Creador, porque a imagen de Dios fue creado el hombre, y aquel que injuria a su compañ ero insulta también a Dios. Si, por simples palabras, uno destruye la imagen favorable de una persona ante los ojos de otra, esto es considerado como si la persona injuriada hubiera sido asesinada. Y no importa si las palabras destructivas son verdaderas o falsas.

6. Esforzárse por ir más allá de la letra de la ley no tiene límite, porque los mandamientos de Dios son tan profundos como el océano y tan amplios como el cielo (Job 11:9). Puesto que todo en la creación refleja la mano del Creador, una persona realmente piadosa se refrena a sí mismo de hablar negativamente de todo. Hay ocasiones, sin embargo, cuando es apropiado e incluso mandatorio hablar en contra de alguien. Por ejemplo, cuando alguien está involucrado en pasatiempos malvados y todo da a entender que otros seguirán su guía, entonces se constituye en un gran acto de bondad y aun en una obligación hablar (en condena) del transgresor. [16] Pero en lo básico, chismear, calumniar y cuentear, aun cuando lo que se dice es verdad, obstaculizará el camino de crecimiento del individuo en lo espiritual y en lo moral. [17]

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