Parte 1

1. Blasfemia es el acto de maldecir al Creador. Es un acto tan atroz que el Talmud, para referirse a la blasfemia, utiliza el término eufemístico “bendecir a Dios”, para evitar directamente expresar la idea de maldecir a Dios, el Padre de todo.

2. La blasfemia es el único medio por el cual uno transgrede las Siete Leyes Universales (exclusivamente) a través de la facultad de hablar.

3. La blasfemia entra en la categoría de venganza. Cuando alguien es perjudicado por una persona y busca venganza, pudiera (llegar a) gritarle o maldecirlo. Si el perjuicio es grande, el afectado podría no estar satisfecho sólo con palabras sino que podría (llegar a) agredir físicamente a quien le perjudicó. En casos extremos, el vengador podría no llegar a satisfacer su sed de venganza hasta que llega a dar muerte. Esto es entre un hombre y su vecino. Entre el hombre y Dios la cosa es distinta. El hombre no puede matar a Dios ni puede agredirLo físicamente. La mayor venganza que un hombre puede cometer en contra de Dios es maldecirLo. Por tanto, la blasfemia es vista como la expresión del deseo de herir a Dios, incluso de borrar Su existencia o de asesinarLo.

4. La prohibición en contra de la blasfemia viene a enseñarnos a no hablar mal en contra de Dios ni a disminuir Su majestad en manera alguna al usar intencionalmente palabras para afectar la reverencia y fe que se Le debe. [1]

5. Como con cualquiera de los Siete Mandamientos Universales, antes de que uno pueda ser llevado a juicio ante las cortes de ley por haber transgredido un mandamiento, debe (sin remedio) haber un testigo de lo acontecido que tenga la voluntad para testificar en contra del acusado. Esto impone un problema porque ¿cómo se puede testificar en contra del acusado a menos que el testigo repita la expresión blasfémica usada (que entonces sería una transgresión adicional a este mandamiento)?

6. En las cortes Judías de ley, el asunto fue manejado de la siguiente manera. Al (o los) testigo(s) se le(s) instruía de manera que, a lo largo de todo el juicio, usara(n) una frase eufemística (evitando referirse a Dios en la frase) en vez de la blasfemia efectiva que escuchó (escucharon). [2] Entonces en la conclusión del proceso, de la sala eran desalojadas todas las personas excepto las esenciales (para el juicio), y el testigo (o los testigos) era(n) obligado(s) a repetir exactamente la blasfemia que escuchó (o escucharon). Luego de escuchar la blasfemia, los jueces rasgan sus prendas de vestir como uno hace ante el fallecimiento de un padre o ante cualquier otra tragedia que amerite duelo.

7. Rabí Jiya declaró que después de la destrucción del Segundo Templo, aquel que escuchaba una blasfemia ya no necesitaba rasgar sus vestimentas, caso contrario (si la obligación persistiera) todos deberían andar permanentemente con sus vestimentas hechas harapos. [3]

8. El Código de Ley Judía, que es la palabra final para determinar las obligaciones religiosas del Judío, establece que una persona que escucha una blasfemia tiene por mandamiento poner al blasfemo bajo un estatus de excomulguión, ya sea que la blasfemia fuera emitida en contra del Nombre de Dios o en contra de cualquiera de Sus atributos divinos, ya sea en Hebreo o en cualquiera de las otras lenguas del mundo, ya sea que el blasfemo fuera gentil o Judío. [4] Este estatus de excomulguión quiere decir que la persona no tiene derechos como miembro de la comunidad y que todos tienen prohibido hablarle.

9. Profanar al Señor de los Ejércitos, [5] Dios no lo permita, es una transgresión similar a, pero peor que, la idolatría. En tanto que la idolatría es el acto de venerar una creación y por tanto negar la verdadera existencia del Creador, la blasfemia es un reconocimiento de Su existencia pero una negación de Su grandeza y/o de su bondad.

El blasfemo niega el hecho de que todo viene directa y exclusivamente de Dios para beneficio de la humanidad y como un regalo de bondad – misericordia. A menudo la bondad está “tras bastidores”, como cuando en el dolor y sufrimiento de una persona. En esas instancias, aquel con una conciencia sin depurar o sin un grado suficiente de fe en Dios puede llegar a expresar verbalmente insatisfacción y caer en blasfemia, transgrediendo entonces la ley. [6]

10. Vemos la esencia de este problema en el Libro de Job. Job, siervo fiel de Dios, fue afectado por Satán con furúnculos [7] desde la planta del pié hasta la corona de su cabeza. Cuando se sentó en agonía por su aflicción, su esposa lo regaño, diciendo, “¿Todavía mantienes inalterable tu integridad? Maldice a Dios y muere”. Pero él le respondió “Hablas como alguien que es vil. ¿Debemos aceptar sólo lo bueno de Dios y no aceptar también lo malo? Con todo esto, Job no pecó con sus labios” (Job 2:9-10).

11. Consistente con esto, es la tradición Judía de bendecir a Dios por lo malo así como por lo bueno. [8] Aun cuando, Dios no lo permita, uno escuchara la noticia del fallecimiento de una persona querida, a de responder diciendo, Baruj Dayan Emet (Bendito sea el Juez Verdadero). [9] [10]

12. La blasfemia como una expresión de fe incompleta en Dios es epitomada (es mejor ejemplificada) por la noción falsa de que hay dos poderes y dos reinos, el de Dios y el de Satán. Toda teología de ese tipo niega que Dios es el Amo y Señ or de todo.

13. El libro de Job muestra claramente que Dios es el Gobernante a Quien se debe Satán así como (toda) la creación, porque, cuando Satán deséa probar a Job, primero solicita permiso de Dios, ante lo cual Dios establece claros límites a Satán, ordenándole que no tomara su vida, diciendo, “Contempla, él está en tu mano, pero guarda su vida. (Job 2:6).

14. La enseñanza de la teología Cristiana de que la fuerza del mal se rebeló en contra del Señor y estableció un reino separado es equivalente a blasfemia, porque denigra al Creador y niega Su infinita majestad.

15. Algunas autoridades establecen que juramentos falsos o sin-sentido en donde uno invoca el Nombre de Dios están prohibidos bajo la categoría de blasfemia. [11] Un ejemplo de un juramento falso sería que alguien jurara en el Nombre de Dios de que “un árbol es una roca”; y un ejemplo de juramento sin-sentido sería que alguien jurara en el nombre de Dios que un “árbol es un árbol”.

Hay una diferencia de opinión respecto a si alguien que retrasa el cumplimiento de un juramento viola la ley. [12]

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